“Para ser preciso, estos son tiempos complejos” – Joichi Ito

Este blog no es más que una exploración y , aunque no sé donde me llevará, me gustaría empezar hablando de lo que querría seguir escribiendo:  de innovación,  de datos, de la forma de los datos y como “ver” información en ellos, de la Internet de las cosas ,  de redes sociales  y en general del comportamiento emergente, la auto-organizacion,  los sistemas complejos, y en fin, de otro montón de cosas que probablemente solo estén relacionadas entre sí por mi punto de vista.

Ocurre que cosas muy sencillas, con comportamientos muy simples y fácilmente predecibles se unen, interactúan entre si y terminan organizandose, provocando comportamientos que nos asombran por la complejidad,  habitualmente difíciles de predecir y de los que habríamos imaginado difícilmente  capaces a aquellas cosas viéndolas por separado, con aquella simplicidad.

A menudo, cuando vemos esos comportamientos delante de nosotros,  tendemos a reducir  el problema para intentar comprenderlos, separando cada parte, aislando cada una de esas cosas, obervandolas y analizandolas por separado para terminar descubriendo una y otra vez lo asombrosa y tristemente simples que son cuando las comparamos con ese comportamiento tan complejo que nos habia deslumbrado. Cuando lo hacemos, nos cuesta reconocer que sea posible que aquellas cosas, así aisladas, sean las responsables de ese comportamiento que nos pareció tan ordenado y tan preciso una vez todas conectadas de nuevo, sin nada más, sin nadie que las organice o que las dirija.  Pero debemos reconocer finalmente que el problema no se deja reducir, que la única forma de comprenderlo es no renunciar a todas esas relaciones que, veamos o no,  hay entre todas ellas, a sus interacciones y a la estructura que crean.  Si queremos aspirar a comprender esos fenómenos debemos aceptar que simplemente son como son,  aceptando que todas las relaciones,  todas las interacciones, y que  su estructura son parte del problema y sobre todo que esas cosas, una vez juntas, son ya otra cosa muy diferente de ellas por separado.

En cuanto a esas cosas,  podrían ser seres vivos muy simples como una célula dentro de un tejido. No tan simples como una hormiga dentro de su colonia o incluso una persona como nosotros en nuestro coche en medio del tráfico de una gran ciudad o comunicándonos con otros a través de densas redes de datos. Podrían ser particulas,  fragmentos de materia invisibles para nosotros, o la electrónica de la etiqueta de nuestros zapatos nuevos. Pero podrían ser algo más intangible, ideas,  nuestras o de otros,  a la espera de encontrarse con otras ideas para generar otra radicalmente distinta e innovadora.

Las ideas que terminan permitiendo una innovación,  las particulas elementales de las que finalmente estamos hechos,  los componentes de una  red social,  las personas intentando organizarse para trabajar,  los objetos y sensores de un diminuto sistema de computación, un ser vivo campando a sus anchas en su parcela de naturaleza o los interesados actores en un sistema económico comparten esas sorprendentes caracteristicas, con las que una vez en contacto pueden organizarse,  sin general,  sin director de orquesta, sin jefe, sin guia y en la mayor parte de las ocasiones siendo totalmente inconscientes de lo que esta sucediendo.  Hablo de la emergencia,  de la auto-organización, de la complejidad.

Y de eso, con su riesgo para mi,  es de lo que me gustaría escribir aquí.  De como ocurre, y de como podemos llegar a verlo aunque no esté a la vista, porque realmente ocurre sobre prácticamente todo lo que nos rodea. Me gustaría escribir sobre como podemos descubrirlo en las redes sociales en las que participamos a diario, en los atascos que tenemos que sufrir para llegar al trabajo,  en el efecto sobre los precios que tenemos que pagar en el supermercado, en  como nos organizamos en el trabajo y en todos aquellos ejemplos que vaya encontrando por mi camino en esta exploración.